La hormiga

 - by Vozdelanaturaleza

Elemento: Tierra

Sentido: Tacto

Cualidad: Cooperación

La hormiga es humildad, laboriosidad y cooperación en el trabajo. La hormiga es pequeña, pero trabajando en armonía con las demás mueve masas de tierra, fabrica imperios, crea inmensas comunidades de una complejidad inalcanzable para cualquier otro animal aparte del ser humano.

La hormiga sabe que sólo cooperando con las demás será capaz de conseguir lo que quiere. Sabe que ella sola no es nada, mientras que unida a otras puede alcanzar cualquier cosa.

La hormiga nos dice que debemos tener en cuenta al mundo y a la gente para conseguir lo que queremos. Que no estamos solos en nuestros deseos sino que hay mucha gente que puede desear cosas parecidas y a la que nos podemos unir.

            La pequeña hormiga nos insta a aprender a trabajar en armonía para lograr resultados. Nos dice que poco podemos hacer solos y mucho si nos abrimos a colaborar en plena igualdad con otras personas. Para ello el individuo debe saber identificar su verdadero deseo con el fin de poder ponerlo en común y hacer partícipe de él a otras personas con un objetivo afín. Este objetivo debe repercutir en beneficio de todos, y para lograrlo cada uno debe aportar humildemente lo mejor de sí, sin tratar de imponerse, manipular ni dirigir el trabajo de los demás.

            Para la hormiga, trabajar por el bien común es trabajar por su propio bien, y no ve contradicción alguna entre ambas cosas. Lo que es bueno para el grupo es bueno para ella, pues la hormiga jamás se siente desplazada ni rechazada, ella forma parte del grupo, ella es el grupo y el grupo es ella.

            Cada hormiga trabaja en sintonía tan total con el resto del hormiguero, que uno y otro se confunden y disuelven en una misma realidad colectiva.

            La hormiga no tiene conciencia de su individualidad, y eso puede enseñar a la persona atenta, que sí la tiene, a sintetizar y encauzar sus propios deseos individuales hacia un objetivo que repercuta en beneficio de toda la comunidad. Entonces el propio deseo tiende a realizarse pues, estando armonizado con el de otros, cuenta no sólo con el propio motor individual sino con el engranaje colectivo, el cual funciona de tal modo que la realización de un deseo individual repercute positivamente en otro deseo individual, impulsándolo hacia su consecución.

            La hormiga nos enseña a colaborar unos con otros formando una sola entidad. Nos insta a no aislarnos ni cerrarnos en nosotros mismos para establecer una comunicación más fluida con nuestros semejantes que nos permita la posibilidad de contar con ellos a la hora de lograr un objetivo.

            La hormiga es débil sola, pero fuerte en comunidad. Sola, es impotente. Muchas solas, unidas, se convierten en una fuerza de la Naturaleza.

Yo soy la hormiga

sencilla y ordinaria

una más entre millones

que trabajan sin descanso

puedo parecer tonta, sumisa, servil

mas colaborando unas con otras

sin pretender estar por encima o por debajo

ni de establecer leyes artificiales

sino mediante la simple colaboración natural

en armonía unas con otras

construimos inmensas ciudades bajo tierra

algo que ningún otro animal hace

simplemente cazan, hacen un agujero, sobreviven

porque son egoístas, individuales

yo soy la hormiga, el hormiguero entero

y en estrecho apoyo mutuo

he levantado mi imperio

el más grande y numeroso

de toda la inmensa Tierra.

 

 

La Naturaleza habla, Luis Fernández de Villavicencio

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